Esta capítulo ha sido creado con el fin de explicar a la opinión pública las responsabilidades indispensables que deben asumirse cuando se desea tener una tortuga en cautiverio.
Los UVB son indispensables:
Una tortuga es un animal sobre todo « salvaje » contrariamente a los perros y gatos que son animales domésticos. Las tortugas necesitan un espacio exterior para que pueda vivir feliz; en este espacio la presencia de los rayos solares UVB son indispensables para su sobrevivencia y para la buena formación de su caparazón. No tiene sentido dejar vivir una tortuga en un balcón o en el interior de una casa, porque corre el riesgo de morir.
Un lugar espacioso:
Para que una tortuga viva adecuadamente, necesita 1 hectárea de terreno. Es decir, muchos biotopos diferentes en su territorio para que esté bien (en la naturaleza su territorio es de 1 hectárea).
Los riesgos:
Es necesario saber que un perro no es buena compañía para una tortuga, él la tomaría como un juguete y puede producirle heridas mortales.
Debes pensar también que la tortuga puede vivir más de 100 años, ella puede estar viva después que ustedes, por lo tanto es necesario preveer quién la cuidará después de vuestra muerte.
Una instalación costosa:
Tener una tortuga, es asumir una responsabilidad, es decir una vigilancia casi constante del animal con respecto a su salud y su bienestar. Debemos alimentarla todos los días, ocuparnos de ella en el invierno con instalaciones importantes si la especie lo necesita...
Enfermedades y carencias difíciles de diagnosticar:
Tener una tortuga, es también un costo importante dado que es necesario preveer llevarla al veterinario. Las tortugas son sensibles a las enfermedades, al mal mantenimiento (lo que son generalmente muy costosos), y necesitamos tiempo para cuidarlas (el tiempo es dinero).
Pensar antes de actuar:
Querer a una tortuga en un abrir y cerrar de ojos es un error. Comprarla no debe ser una decisión al azar y simple, ya que es necesario pensar con anticipación en este animal, que corre el riesgo de no ser feliz con ustedes.
La legislación:
La mayoría de las especies de tortugas, están dentro de la legislación como especies proteguidas o dañinas. Si no queremos contribuir a la extinción de ellas, debemos asegurarnos que no provienen del trafico de animales silvestres y exigir un certificado. Tampoco podemos abandonarlas en la naturaleza, porque pueden ocasionar serios daños en los ecosistemas. Debemos informarnos acerca de la legislación vigente antes de adquirir una.
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